Ene 222016
 

A un mes pasado de las elecciones 20D puede ser un buen momento para reflexionar en que es lo que se ha conseguido tras más de cuatro años y medio después del 15M.

No puede negarse que el 15 M supuso muchos cambios en los paradigmas políticos de la sociedad. Muchos están de acuerdo en que ha sido el hecho político más importante tras la muerte del dictador. Entre otras cosas supuso que mucha gente nos volviésemos a interesar por la política… ¿Recordáis aquellas primeras asambleas tras el “No nos representan” y “Le llaman democracia y no lo es”? Se anhelaba un cambio que tenía por centro no tanto una determinada ideología, sino una propuesta metodológica distinta (horizontalidad, democracia directa, participativa, o al menos como mínimo realmente representativa con cambios en la ley electoral y referéndums vinculantes), de transparencia (no corrupción) y una defensa de los derechos sociales, económicos y políticos que habían estado (y siguen) siendo vulnerados, produciendo más desigualdad.

Se fue luego a los barrios, vinieron luego el 15O, las mareas, las consultas (Agua, Sanidad, ILP) etc y al próximo ciclo político parece que determinadas fuerzas se arrogaron ser en parte herederas del cambio… Aunque tras las elecciones europeas, municipales, autonómicas y generales, van siendo palpables algunos cambios en el juego de fuerzas políticas, no parece que aún las metodologías horizontales ni los mecanismos de participación hayan calado seriamente ni siquiera en lo que podrían ser las denominadas “fuerzas del cambio”, lo común sigue en manos de otras estructuras sobre las que la ciudadanía puede ejercer poco o nulo control. 

En mi opinión, aún hay mucho que mejorar y las denominadas “fuerzas del cambio” deberían hacer un serio esfuerzo hacia la coherencia si no quieren en el próximo ciclo sufrir la suerte de otros actores (IU, UPyD, etc) en este escenario tan volátil pero en el que sin embargo, en el sustrato social, siguen empujando por detrás los vientos del gran cambio.

Veamos el caso paradigmático de Podemos, por ejemplo. No puede negarse que 69 diputados (Sumando las confluencias con Compromis, En Comú, y En Marea, 42 sin sumarlas) es un éxito sin precedentes y algo habrá hecho bien, o mejor dicho muy bien, el partido liderado por Pablo Iglesias. Pero, de acuerdo a los planes de Pablo Iglesias cuyo proyecto era ganar (“tomar el cielo por asalto” y en función del cual se sacrificaron muchas cosas) el resultado puede parecer muy corto si finalmente no hay cambios palpables o la gran coalición PP-PSOE-Cs (o un subconjunto de esta) se hace finalmente con el Gobierno.

Creo personalmente que la gran subida de intención de votos de Podemos se debe (aparte, hay que reconocerlo, del buen hacer mediático del “coletas” en la recta final) a lo mal que encararon el reto de partidos esas últimas semanas y al efecto del “mal menor”. Conozco a muchos que simplemente votaron a Podemos porque les pareció lo “menos malo” de las opciones u otros que incluso me confesaron que lo hicieron “tapándose la nariz”… habría que ver que hubiese pasado si Podemos hubiera sido más coherente con sus propias propuestas, o hubiese hechos más esfuerzo en la confluencia y muchos “críticos” que se abstuvieron les hubiesen apoyado también… y también hay que pensar que el voto a ciudadanos es, en gran parte, voto “robado” a Podemos; si hacemos un análisis de las curvas de intención de voto salta enseguida a la vista)

¿Por qué hablo de coherencia ? Muy sencillo, en primer lugar Podemos habla de Proceso Constituyente, ¿Cómo se propone ese proceso? Porque para constituir una herramienta como el propio partido de Podemos, en Vistalegre, los métodos han sido de todo menos consensuales ni orientados a la inteligencia colectiva. Aquí lo contábamos; votaciones en una sola ronda a documentos monolíticos sin debate sobre el articulado y donde lo que se votaba en realidad era a los líderes. ¿Es ese un modelo para un proceso constituyente? Quien no puede lo menos no puede lo más.

Pablo Iglesias y Juan Carlos Monedero escribieron un libro llamado “No nos representan” donde cargaban contra la actual ley electoral española (LOREG) y ponían negro sobre blanco su manifiesta des-proporcionalidad. Bien, muy bien dicho, es un problema ya muy denunciado y una de las reivindicaciones de 15M (ejemplo)… pero ¿Qué hicieron al proponer la elección de los órganos “representativos” de los Consejos Ciudadanos de Podemos? Aplicar una cosa mucho peor y no poco, sino nada proporcional, el “approval vote” llamado también desde entonces “listas-plancha” que arrasaba por voto mayoritario a cualquier minoría que tuviera la osadía de proponer algo distinto a la cúpula ya montada de facto. Incoherencia gorda y manifiesta. ¿Proponemos para el estado algo que ni siquiera nosotros hacemos? Quien no puede lo menos no puede lo más. Y en las comisiones de garantías, al ir dimitiendo (¿por qué?) los electos, no se sustituyeron con los siguientes puestos de las listas, sino a dedo por la cúpula… Luego está todo el tema del censo y las irregularidades de su gestión y no renovación…

En fín, Iñigo Errejón propuso antes de la campaña electoral, que tras el 20D había que acometer una refundación de Podemos. Espero que se lo tomen seriamente porque en otros cuatro años pueden pasar muchas cosas y la ciudadanía, (si percibe que se continua arrinconando la horizontalidad, la diversidad, la inclusividad, la participación y el empoderamiento colectivos) puede organizarse mediante otros vehículos…

Al final siempre llegamos al mismo punto. ¿Quién y cómo se decide? En mi opinión, no se ha hecho un esfuerzo cabal en ese sentido, porque aún no se ha entendido la fuerza del consenso y de la voluntad general, ni se han explorado caminos hacia la inteligencia colectiva . El Ayuntamiento de Madrid, a través de su plataforma Madrid Decide ha puesto en marcha un web de propuestas… pero nos llevamos una gran desilusión al comprobar que la información, la energía y la ilusión de miles de propuestas quedará tirada a la basura (como en los documentos de Vistalegre) porque en ausencia de ciclo, síntesis y deliberación no puede producirse inteligencia colectiva ni develarse la voluntad general. Una pena que no se lo tomen un poco más en serio y sean más innovadores, porque estos ejemplos al fin y al cabo pueden tener su “efecto culata” y crear precedentes negativos que hagan a mucha gente desestimar la participación electrónica a la larga. Se lo dijimos a Pablo Soto personalmente; pensamos que la labor de un mandatario electo es buscar activamente la voluntad general, no poner una web donde se “pelean” entre sí con votos (y de manera desigual) muchas propuestas ciudadanas, insisto, sin labor de síntesis, ciclo, deliberación  …   ¿Quién y cómo se decide?   (Aquí hay una propuesta de avance en este sentido, ¡No votéis, evolucionad!: lo siento, está en inglés, en un futuro pienso traducirla)

A colación de esto y respecto a los últimos acontecimientos en Catalunya, otro de los grandes focos de estos días, quisiera hacer unas pocas consideraciones sobre el referéndum y el derecho a decidir, en el que estoy básicamente de acuerdo, pero que a mi juicio necesitan ciertos marices y reflexiones:

1) Algunos ponen la asamblea de la CUP en la que se quedó 1515-1515 como ejemplo extremo de asamblearismo. ¿No se suponía que el asamblearismo tiene como foco y objetivo llegar a un consenso? ¿Que esfuerzo se hizo para alcanzarlo? ¿Lo vamos a arreglar todo siempre con votaciones tan ajustadas? ¿Como puede una asamblea presentar esos resultados públicamente?

2) La situación en Cataluña es muy preocupante respecto al consenso social, la situación más bien es de ruptura social. Unos y otros, a ambos lados de la cuerda, no quieren ni oír hablar de nada que se salga de sus esquemas y lo que parece la postura más avanzada es un mísero referéndum SI/NO para salir de la situación.

3) ¿Eso es de verdad la postura más avanzada? ¿Que va a pasar si queda 51-49 ó 48-52 ó 55-45? Me da igual el sentido ¿Eso es derecho a decidir? ¿De verdad? Que es lo que realmente se decide. Si gana el SÍ ¿Se someterá  en referéndum entre toda la ciudadanía española los términos del acuerdo? (como era la propuesta en Escocia) ¿Que pasará con quienes viviendo en Cataluña quieran seguir siendo españoles? Y al contrario: Si gana el NO ¿Se va a seguir ninguneando al cuarentitantos por ciento que no quieren ser españoles? De verdad que yo no creo que un simple referéndum SI/NO sea la salida a esta situación. ¿Nadie de verdad va más allá de un triste y simple referéndum SI/NO? No lo veo quincemayista ni orientado al consenso ni a la inteligencia colectiva, pero no oigo a nadie hablar de estos puntos de vista….

Pero al final.. opino como el querido Pepe Mújica (expresidente de Uruguay) que andamos siempre con temas chiquitos y parcelados, y se nos va la energía en nimiedades y pequeñeces. Es urgente el consenso planetario porque si no este mundo se nos va a romper … y qué decir del hambre y las guerras… y quien no puede lo menos no puede lo más

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