El mundo se acelera y sigue cambiando cada vez más rápido. Paradójicamente, el mayor catalizador de estos tiempos es el caótico Donald Trump. Sabemos qué pretende y a qué intereses sirve. Lo que a mi me desconcierta es la actitud de los políticos de la UE, que siguieron el juego al imperio, y siguen en lo mismo, en el asunto de Ucrania, y ya veremos que hacen en el asunto de Irán.
Tras faltar a los acuerdos de no avanzar la OTAN ni un milímetro hacia el este después de la unificación de las dos Alemanias, la OTAN tuvo 7 expansiones con 16 países (Chequia, Hungría, Polonia, Bulgaria, Estonia, Letonia, Lituania, Rumanía, Eslovaquia, Eslovenia, Albania, Croacia, Montenegro, Macedonia del Norte, Finlandia y Suecia). Tras el golpe de 2014 incentivado por la CIA, el escenario en Ucrania parecía puesto aposta para provocar a Rusia. La ganancia era total para USA, romper la cercanía de Rusia a Alemania y que Europa dejase de comprar gas y petróleo barato a Rusia para pasar a comprárselo a USA más caro. Explosión del Nord Stream incluida. El hundimiento de la economía europea (sobre todo de Alemania) estaba servido, aparte las ganancias del complejo militar-industrial.
Cuando Trump quiso poner fin a esa guerra (no por motivos altruistas, pero eso es lo de menos) sorprende que los políticos europeos siguieran empeñados en continuar haciéndose el harakiri alentando la guerra. Millones en ayudas a Ucrania en una guerra ya perdida. También sorprende que nadie en el parlamento español llame la atención sobre ello.
Y en la guerra de Irán, iniciada unilateralmente por Trump y Netanyahu veremos cómo sigue la irracionalidad, los apoyos y las puestas de perfil.
En nuestro propio país, se acaban de celebrar unas elecciones autonómicas en Castilla y León. Uno de los resultados que más puede choquear es la casi desaparición de la izquierda derivada o asumida a Podemos y el 15M. En mi opinión, esa izquierda traicionó el mandato que le dio el 15M: reformar la democracia y así le está yendo y así le irá. En vez de eso, se ha dedicado a enarbolar banderas identitarias. Luego nos rasgamos las vestiduras de que avance la extrema derecha.
Pues quizá la única radicalidad necesaria, ayer y hoy, es la democrática. La única que necesitaba la izquierda en vez de enarbolar bonitas banderas posmodernas rollo ‘todo por el pueblo pero sin el pueblo’. Actualmente la democracia representativa en Occidente no pasa de ser una pseudodemocracia formal estancada en las formas de siglos pasados; unidireccional, monolítica y sin ciclo de mejora. «Le llaman democracia y no lo es» (Es lo que criticaban Iglesias y Monedero pero luego aplicaban el rodillo en su recién creado partido)
¿Cada cuánto se pregunta al pueblo sobre temas importantes, como por ejemplo el fin del hambre y las guerras? ¿Es esta democracia decimonónica acorde con los tiempos de la sociedad de la información y el conocimiento? Si la democracia hoy quiere sobrevivir y no quiere ser sobrepasada globalmente por regímenes autocráticos en una vuelta global al pasado, ha de reinventarse y esforzarse por ser lo que dice que es y no un anacrónico esqueleto de lo que un día quiso ser.
Las nuevas tecnologías están cada vez más presentes en todas las áreas de la sociedad. Nos comunicamos con familia, amigos y compañeros por móviles, email, whatsapp y redes sociales. En nuestras compras locales u on-line usamos redes bancarias, en parkings, oficinas de información, servicios técnicos, etc. Podemos elegir nuestro asiento en el cine, sellar el paro, pagar multas o impuestos remotamente, comprar algo por internet a Hong Kong y tenerlo en 2 días. Hay incluso sistemas para controlar y facilitar el tráfico y incluso ‘prever’ dónde se dan o pueden darse los atascos… Y de la inteligencia artificial ya ni hablamos ¿Pero qué pasa con la Democracia? ¿Qué pasa con la voluntad de las personas? Aquí volvemos al XIX con urnas de plástico y papeletas con listas de nombres que casi nadie conoce…
La democracia consiste en decidir, no en elegir, cada mucho tiempo, a quienes supuestamente deciden. ¿No es cierto que podrían aplicarse acercamientos integrales hacia el consenso social y a la inteligencia colectiva que superasen los frentismos 50/50, los bloques y las polarizaciones absurdas? Necesitamos poner la tecnología al servicio de las personas y no de la guerra o el control de las minorías. Necesitamos consenso, ciclo de mejora en el debate, bidireccionalidad, orientación sistémica e inteligencia colectiva ¿Quién habla por el planeta y la especie humana ante la escalada de conflictos no queridos por la amplia mayoría de la humanidad?