Mar 202026
 

El mundo se acelera y sigue cambiando cada vez más rápido. Paradójicamente, el mayor catalizador de estos tiempos es el caótico Donald Trump. Sabemos qué pretende y a qué intereses sirve. Lo que a mi me desconcierta es la actitud de los políticos de la UE, que siguieron el juego al imperio, y siguen en lo mismo, en el asunto de Ucrania, y ya veremos que hacen en el asunto de Irán.

Tras faltar a los acuerdos de no avanzar la OTAN ni un milímetro hacia el este después de la unificación de las dos Alemanias, la OTAN tuvo 7 expansiones con 16 países (Chequia, Hungría, Polonia, Bulgaria, Estonia, Letonia, Lituania, Rumanía, Eslovaquia, Eslovenia, Albania, Croacia, Montenegro, Macedonia del Norte, Finlandia y Suecia). Tras el golpe de 2014 incentivado por la CIA, el escenario en Ucrania parecía puesto aposta para provocar a Rusia. La ganancia era total para USA, romper la cercanía de Rusia a Alemania y que Europa dejase de comprar gas y petróleo barato a Rusia para pasar a comprárselo a USA más caro. Explosión del Nord Stream incluida. El hundimiento de la economía europea (sobre todo de Alemania) estaba servido, aparte las ganancias del complejo militar-industrial.

Cuando Trump quiso poner fin a esa guerra (no por motivos altruistas, pero eso es lo de menos) sorprende que los políticos europeos siguieran empeñados en continuar haciéndose el harakiri alentando la guerra. Millones en ayudas a Ucrania en una guerra ya perdida. También sorprende que nadie en el parlamento español llame la atención sobre ello.

Y en la guerra de Irán, iniciada unilateralmente por Trump y Netanyahu veremos cómo sigue la irracionalidad, los apoyos y las puestas de perfil. 

En nuestro propio país, se acaban de celebrar unas elecciones autonómicas en Castilla y León. Uno de los resultados que más puede choquear es la casi desaparición de la izquierda derivada o asumida a Podemos y el 15M. En mi opinión, esa izquierda traicionó el mandato que le dio el 15M: reformar la democracia y así le está yendo y así le irá. En vez de eso, se ha dedicado a enarbolar banderas identitarias. Luego nos rasgamos las vestiduras de que avance la extrema derecha.

Pues quizá la única radicalidad necesaria, ayer y hoy, es la democrática. La única que necesitaba la izquierda en vez de enarbolar bonitas banderas posmodernas rollo ‘todo por el pueblo pero sin el pueblo’. Actualmente la democracia representativa en Occidente no pasa de ser una pseudodemocracia formal estancada en las formas de siglos pasados; unidireccional, monolítica y sin ciclo de mejora. «Le llaman democracia y no lo es» (Es lo que criticaban Iglesias y Monedero pero luego aplicaban el rodillo en su recién creado partido) 

¿Cada cuánto se pregunta al pueblo sobre temas importantes, como por ejemplo el fin del hambre y las guerras? ¿Es esta democracia decimonónica acorde con los tiempos de la sociedad de la información y el conocimiento? Si la democracia hoy quiere sobrevivir y no quiere ser sobrepasada globalmente por regímenes autocráticos en una vuelta global al pasado, ha de reinventarse y esforzarse por ser lo que dice que es y no un anacrónico esqueleto de lo que un día quiso ser.

Las nuevas tecnologías están cada vez más presentes en todas las áreas de la sociedad. Nos comunicamos con familia, amigos y compañeros por móviles, email, whatsapp y redes sociales. En nuestras compras locales u on-line usamos redes bancarias, en parkings, oficinas de información, servicios técnicos, etc. Podemos elegir nuestro asiento en el cine, sellar el paro, pagar multas o impuestos remotamente, comprar algo por internet a Hong Kong y tenerlo en 2 días. Hay incluso sistemas para controlar y facilitar el tráfico y incluso ‘prever’ dónde se dan o pueden darse los atascos… Y de la inteligencia artificial ya ni hablamos ¿Pero qué pasa con la Democracia? ¿Qué pasa con la voluntad de las personas? Aquí volvemos al XIX con urnas de plástico y papeletas con listas de nombres que casi nadie conoce…

La democracia consiste en decidir, no en elegir, cada mucho tiempo, a quienes supuestamente deciden. ¿No es cierto que podrían aplicarse acercamientos integrales hacia el consenso social y a la inteligencia colectiva que superasen los frentismos 50/50, los bloques y las polarizaciones absurdas? Necesitamos poner la tecnología al servicio de las personas y no de la guerra o el control de las minorías. Necesitamos consenso, ciclo de mejora en el debate, bidireccionalidad, orientación sistémica e inteligencia colectiva ¿Quién habla por el planeta y la especie humana ante la escalada de conflictos no queridos por la amplia mayoría de la humanidad?

Jul 052014
 

En un momento crucial de la historia del Estado Español, se sigue supeditando todo a la supremacía del texto de la Constitución Española de 1978, esto es, votada ya hace casi 36 años, para justificar cualquier impedimento al propio pueblo soberano, para opinar y decidir sobre la continuidad del régimen y la posibilidad abrir un nuevo proceso constituyente. Lo más curioso y paradójico es que algunos incluso tienen el cuajo de decir que la petición de un simple referendo es “profundamente antidemocrática”. O que no existe nada fuera de la Constitución.

Recordemos que el preámbulo de la vigente Constitución reza que la Nación española proclama su voluntad de (entre otras cosas) establecer una sociedad democrática avanzada. Pues hace tiempo que parece se vulnera el espíritu y objetivos de nuestra actual carta magna

¿Se entiende por democracia avanzada poner a la propia Constitución por encima de las decisiones del pueblo soberano? ¿No parece un momento apropiado para, fallecido Adolfo Suárez, abdicado Juan Carlos I, y trascendida la transición por tiempo y formas, volver a consultar al pueblo español, que es el real soberano? Porque no es sólo que menos del 30% de los españoles votó (a SI o NO en un “pack” indisoluble) la vigente Constitución, sino que el propio sistema electoral de representación se ha demostrado injusto, no proporcional anacrónico y nocivo como analizábamos aquí. Han pasado más de una generación y hoy hay medios técnicos suficientes para mostrar cual es la voluntad general sin tanta intermediación partidaria o temporal (votar cada cuatro años) en lo que ya es un producto desgastado decimonónico. Lo profundamente antidemocratico es, conociendo esto, impedir la llegada de una democracia avanzada.

Y bien, ¿de qué democracia podríamos hablar entonces?. Vamos a ver lo que podría ser realmente una democracia avanzada en el siglo XXI:  Continue reading »

Feb 122014
 

La humanidad vive un momento francamente interesante pero trágico, donde las decisiones de una exigua minoría (y esto lo vemos muy claro en nuestro país pero también a escalas mayores y menores) se están demostrando nefastas para el conjunto. Necesitamos ganar en inteligencia colectiva, y eso hoy es muy posible, insertando herramientas de participación y deliberación basadas en las TIC.

Hoy en día las nuevas tecnologías están cada vez más presentes en todas las áreas de la sociedad. Nos comunicamos con familia, amigos y conocidos por móviles, (y los más jóvenes por email, whatsapp, facebook, twitter, skype…) en nuestras compras usamos una extensa red de cajeros automáticos. Parkings, oficinas de información, servicios técnicos, etc. Podemos hacer compras y contratar viajes por internet, elegir nuestro asiento en el cine, e incluso sellar el paro o pagar multas remotamente. Comprar algo por internet a Honk Kong y tenerlo en 2 días.

En Hacienda podemos hacer la renta con datos complejísimos. Lo último son sistemas para controlar y facilitar el tráfico y incluso “preveer” dónde se dan o pueden darse los atascos…

¿Pero qué pasa con la Democracia? ¿Qué pasa con la voluntad de las personas? Ah, aquí no, aquí volvemos al XIX con urnas de plástico y papeletas con listas de nombres que casi nadie conoce… Y no se ve una voluntad política para cambiar este estado de cosas con 4 falsedades que se repiten hasta la saciedad: que no estamos preparados, que no es seguro, que es caro, que si la brecha digital…  Continue reading »

Jul 122013
 

Actualmente las nuevas tecnologías están cada vez más presentes en todas las areas de la sociedad. Nos comunicamos con nuestra familia, amigos y conocidos por teléfonos móviles, (y los más jovenes por email, whatsapp, facebook, twitter, skype…) en nuestras compras la mayoría usamos una extensa red de cajeros automáticos y terminales móviles. Parkings, oficinas de información, servicios técnicos, etc. Podemos hacer compras y contratar viajes por internet, elegir nuestro asiento en el cine, e incluso sellar el paro o pagar nuestras multas remotamente. Siguiendo con el aspecto económico, Hacienda tiene todos nuestros datos, en muchos casos complejísimos, y sabe en cada momento lo que hemos ganado, y nos facilita la vida pudiendo hacer la declaración con un sólo click, tal como se publicita desde el propio Gobierno. Lo último son sistemas para controlar y facilitar el tráfico y incluso “preveer” dónde se dan o pueden darse los atascos…

¿Pero qué pasa con la Democracia? ¿Qué pasa con la voluntad de las personas? Ah amig@s, ahí la cosa cambia y de repente volvemos al siglo XIX, o peor, el XVIII, cuando no había ni transportes veloces ni radio o televisión y se elegía a los representantes, que tenían que irse, en coche de caballos, a vivir “a la capital” por cuatro años para representar a los votantes de tal o cual lejana provincia, porque era imposible recoger la voluntad popular día a día. Si en el resto de ámbitos comerciales de la sociedad la tecnología ha penetrado y nos ha facilitado la vida, en cuestión de avance democrático (a pesar de que la Constitución recoge ese mandato), cero, seguimos votando una vez cada cuatro años (por cierto aplicando una Ley Electoral demostradamente injusta y anacrónica) llenando urnas de plástico con listas de nombres de personas que en su mayoría no conocemos. Y a esperar cuatro años en los que, además, los programas y promesas electorales se incumplen descaradamente.  Continue reading »