Dic 072017
 

¿Hasta qué punto vivimos en una democracia avanzada? ¿Qué tipo de democracia podemos plantearnos en el siglo XXI? Si nos planteamos que el ser humano es, entre otras cosas, un ser que decide y nadie cuestiona el derecho a decidir, individual y colectivamente, podemos plantearnos el qué, el quiénes y el cómo se decide.

Si profundizamos en este tema es porque, si la violencia es imposición de unos seres humanos por otros, la paz y la noviolencia dependerán de lo que evolucionemos hacia la democracia real y la inteligencia colectiva.

La vigente Constitución, que ayer cumplió 39 años, proclama en su preámbulo la voluntad de los españoles de establecer una sociedad democrática avanzada. Como sabemos, la Constitución fue votada en un referéndum sí/no hace ya casi 40 años. La mayoría de los españoles que la votó ya no están entre nosotros. Sin embargo, citemos de pasada el conflicto catalán, hoy todo el mundo se abandera en la democracia, pero ¿cómo de avanzada es nuestra democracia actual? ¿qué niveles podemos exigirle a la democracia en pleno S.XXI? Leer más

Ago 232016
 

El 15 de Mayo de 2011 se produjeron hechos importantes en este país que hicieron que muchos soñásemos con un cambio y que volviéramos a interesarnos en actividades y luchas políticas. Pero no creo que exagero si califico el fenómeno como algo “psicosocial”, dado que sus implicaciones no eran solamente políticas sino que iban un poco más allá, hacia un cambio de paradigma social. “Dormíamos, despertamos”

Sin embargo, al no definirse y concretarse ese nuevo paradigma a su vez no creó barreras o acotaciones de su pensamiento. En los primeros meses sólo se llegaron a concretar cuatro reivindicaciones en el llamado “consenso de mínimos” (Reforma electoral y participación ciudadana,  transparencia y no corrupción, separación de poderes y mecanismos de control ciudadano de la responsabilidad política) (ver aquí). Es curioso ver que en esas cuatro propuestas lo que prima es la mejora de sistema democrático (o “regeneración democrática”) hacia una democracia real (“Le llaman democracia y no lo es”, “No nos representan”) y no se incluyeron medidas de corte económico aunque de fondo parecía haber indignación también por el pisoteo de derechos y la situación de crisis continuada (“No somos mercancía en manos de políticos y banqueros”, “No es una crisis, es una estafa”) puesta de manifiesto tras la llamada “crisis” de 2008.  Leer más

Nov 272014
 

Ha pasado medio año ya desde que hablamos de ello tras los resultados de las elecciones europeas (en este post). Opinábamos allí que Podemos tenía dos retos fundamentales si quería hacerlo medianamente bien; no ser tan dependiente de la figura mediática de Pablo Iglesias y atender a desarrollar un nuevo modelo de democracia interna. Muchos estábamos ilusionados además en que Podemos fuera una punta de lanza en métodos de democracia participativa orientados al consenso social y la expresión de la voluntad general de la ciudadanía. Y la verdad es que tras la asamblea Sí Se Puede, a muchos de los que hemos estado trabajando en y durante ella, nos ha quedado un regusto agridulce porque nos parece que los procedimientos se han dejado algunas cosas por el camino.

La verdad es que es un momento complicado porque hay mucha auto-censura en aras de no herir un proyecto por el que en parte seguimos ilusionados, y también por no dar “balas” al enemigo, al régimen del 78 y su montura, el bipartidismo. Hay como una suerte de parálisis y desencantamiento mezclada con la esperanza que arrojan los últimos sondeos del CIS donde Podemos es la primera opción en intención de voto directo. Además, nos avocamos al complicado proceso de constitución de municipios y autonomías con la perspectiva de las elecciones y la integración en agrupaciones ciudadanas municipales tipo Ganemos. Pero, por otra parte, si la autocrítica desaparece, sea por lo que sea, y todo es autocomplacencia o disciplina de fans, o llamada a “cerrar filas”, el proyecto ya estaría fracasado de antemano. No conviene comportarse con la falsedad de esas empresas cuyos cargos, lo hayan hecho bien o rematadamente mal, son siempre blanco de falsas loas de fans, palmeros y pelotas. Así que aún a riesgo de que me llamen perfeccionista diré lo que me parece susceptible de clara mejora: Leer más

Sep 092014
 

Tras la caída de Atenas, que fue donde por primera vez se desarrolló incipientemente este modelo (no conviene olvidar que el sufragio aún no era universal sino minoritario excluyendo a mujeres, no griegos y esclavos), y salvando el caso de Roma, el modelo parece que permaneció aletargado hasta la era de las luces, 20 siglos más tarde. En el siglo XVIII solamente la revolución americana produjo una democracia minimamente sostenible. En el XIX las monarquías absolutistas lucharon contra las fuerzas democráticas y al comienzo del XX nacientes democracias colapsaron en Alemania, Italia y España en la época de los fascismos frente al comunismo. En 1941 en sólo 11 paises había regímenes democráticos. Pero desde ahí el avance de los “regímenes democráticos” (siquiera formales) desde la segunda mitad del siglo XX (final de la segunda guerra) fue impresionante.

En la segunda mitad del siglo XX las democracias parecían echar raíces en las más difíciles circunstancias. En Alemania, traumatizada por el nazismo, en la India, con la mayor población de pobres del mundo, en Sudáfrica, desfigurada por el apartheid. La descolonización creó nuevas democracias en África y Asia y algunos regímenes autocráticos fueron dando paso a democracias en Grecia, España, Argentina, Brasil y Chile. Para el año 200o, casi dos tercios de los países eran clasificados como democracias. Estos regímenes eran los que sostenían mayor progreso económico; la democracia aparecía triunfante y en el foro mundial en Varsovia se proclamó que “la voluntad del pueblo” fuera “la base de la autoridad del gobierno” Leer más

Jul 052014
 

En un momento crucial de la historia del Estado Español, se sigue supeditando todo a la supremacía del texto de la Constitución Española de 1978, esto es, votada ya hace casi 36 años, para justificar cualquier impedimento al propio pueblo soberano, para opinar y decidir sobre la continuidad del régimen y la posibilidad abrir un nuevo proceso constituyente. Lo más curioso y paradójico es que algunos incluso tienen el cuajo de decir que la petición de un simple referendo es “profundamente antidemocrática”. O que no existe nada fuera de la Constitución.

Recordemos que el preámbulo de la vigente Constitución reza que la Nación española proclama su voluntad de (entre otras cosas) establecer una sociedad democrática avanzada. Pues hace tiempo que parece se vulnera el espíritu y objetivos de nuestra actual carta magna

¿Se entiende por democracia avanzada poner a la propia Constitución por encima de las decisiones del pueblo soberano? ¿No parece un momento apropiado para, fallecido Adolfo Suárez, abdicado Juan Carlos I, y trascendida la transición por tiempo y formas, volver a consultar al pueblo español, que es el real soberano? Porque no es sólo que menos del 30% de los españoles votó (a SI o NO en un “pack” indisoluble) la vigente Constitución, sino que el propio sistema electoral de representación se ha demostrado injusto, no proporcional anacrónico y nocivo como analizábamos aquí. Han pasado más de una generación y hoy hay medios técnicos suficientes para mostrar cual es la voluntad general sin tanta intermediación partidaria o temporal (votar cada cuatro años) en lo que ya es un producto desgastado decimonónico. Lo profundamente antidemocratico es, conociendo esto, impedir la llegada de una democracia avanzada.

Y bien, ¿de qué democracia podríamos hablar entonces?. Vamos a ver lo que podría ser realmente una democracia avanzada en el siglo XXI: Leer más

May 142014
 

Algo va muy mal en esta sociedad. Nos despertamos esta semana con el asesinato de la Presidenta del PP de León, Isabel Carrasco, pero las consecuencias de ese funesto y condenable hecho (condenable como debe serlo cualquier asesinato) realmente se están saliendo de madre, y en todo este fenómeno pueden observarse ciertos síntomas que indican la hipocresía generalizada que aqueja a nuestra sociedad. En primer lugar, el crimen ha sido perpetrado, presuntamente, por personas del círculo del PP a una dirigente del PP, pero ahora parece que el hecho aislado quiere derramarse “urbi et orbe” y se señala con el dedo a las redes sociales, o a los escraches, como queriendo buscar chivos expiatorios y mirar para otro lado culpabilizando al otro extremo de la arena política sobre los desagradables hechos que no tienen más dimensión que una historia de inquina personal en los círculos internos del PP en una determinada provincia.

Es cierto que hay un clima general de profunda hartura con la clase política, clima que, por cierto, tiene que ver más con las acciones de ésta que con las opiniones vertidas en las redes por la gente indignada con la situación general. No son los indignados los culpables. Blogueros y twitteros no son responsables de la fractura importante entre el sistema político y la mayoría del pueblo. Leer más

Feb 122014
 

La humanidad vive un momento francamente interesante pero trágico, donde las decisiones de una exigua minoría (y esto lo vemos muy claro en nuestro país pero también a escalas mayores y menores) se están demostrando nefastas para el conjunto. Necesitamos ganar en inteligencia colectiva, y eso hoy es muy posible, insertando herramientas de participación y deliberación basadas en las TIC.

Hoy en día las nuevas tecnologías están cada vez más presentes en todas las áreas de la sociedad. Nos comunicamos con familia, amigos y conocidos por móviles, (y los más jóvenes por email, whatsapp, facebook, twitter, skype…) en nuestras compras usamos una extensa red de cajeros automáticos. Parkings, oficinas de información, servicios técnicos, etc. Podemos hacer compras y contratar viajes por internet, elegir nuestro asiento en el cine, e incluso sellar el paro o pagar multas remotamente. Comprar algo por internet a Honk Kong y tenerlo en 2 días.

En Hacienda podemos hacer la renta con datos complejísimos. Lo último son sistemas para controlar y facilitar el tráfico y incluso “preveer” dónde se dan o pueden darse los atascos…

¿Pero qué pasa con la Democracia? ¿Qué pasa con la voluntad de las personas? Ah, aquí no, aquí volvemos al XIX con urnas de plástico y papeletas con listas de nombres que casi nadie conoce… Y no se ve una voluntad política para cambiar este estado de cosas con 4 falsedades que se repiten hasta la saciedad: que no estamos preparados, que no es seguro, que es caro, que si la brecha digital… Leer más

Jul 122013
 

Actualmente las nuevas tecnologías están cada vez más presentes en todas las areas de la sociedad. Nos comunicamos con nuestra familia, amigos y conocidos por teléfonos móviles, (y los más jovenes por email, whatsapp, facebook, twitter, skype…) en nuestras compras la mayoría usamos una extensa red de cajeros automáticos y terminales móviles. Parkings, oficinas de información, servicios técnicos, etc. Podemos hacer compras y contratar viajes por internet, elegir nuestro asiento en el cine, e incluso sellar el paro o pagar nuestras multas remotamente. Siguiendo con el aspecto económico, Hacienda tiene todos nuestros datos, en muchos casos complejísimos, y sabe en cada momento lo que hemos ganado, y nos facilita la vida pudiendo hacer la declaración con un sólo click, tal como se publicita desde el propio Gobierno. Lo último son sistemas para controlar y facilitar el tráfico y incluso “preveer” dónde se dan o pueden darse los atascos…

¿Pero qué pasa con la Democracia? ¿Qué pasa con la voluntad de las personas? Ah amig@s, ahí la cosa cambia y de repente volvemos al siglo XIX, o peor, el XVIII, cuando no había ni transportes veloces ni radio o televisión y se elegía a los representantes, que tenían que irse, en coche de caballos, a vivir “a la capital” por cuatro años para representar a los votantes de tal o cual lejana provincia, porque era imposible recoger la voluntad popular día a día. Si en el resto de ámbitos comerciales de la sociedad la tecnología ha penetrado y nos ha facilitado la vida, en cuestión de avance democrático (a pesar de que la Constitución recoge ese mandato), cero, seguimos votando una vez cada cuatro años (por cierto aplicando una Ley Electoral demostradamente injusta y anacrónica) llenando urnas de plástico con listas de nombres de personas que en su mayoría no conocemos. Y a esperar cuatro años en los que, además, los programas y promesas electorales se incumplen descaradamente. Leer más

Jul 012012
 

Aunque la Constitución habla de democracia avanzada y proclama el voto igual y de representación proporcional, la realidad es bien distinta. La actual ley electoral, una mala mezcla de los sistemas mayoritario y proporcional no ayuda al avance de la democracia: los votos en algunas provincias valen hasta cinco veces más que los de otras. No guarda la proporción ni el mero orden en que los votantes colocan a los partidos. Alienta la descohesión de las ideas, propicia la fragmentación territorial y la continua discusión sobre aspectos localistas, que enmascaran y distraen de problemas más serios, vaciando de significado a su vez al Senado. Castiga la llegada de propuestas alternativas y visiones políticas nuevas, propicia una visión decimonónica de la sociedad, sesgando hacia las áreas más despobladas en detrimento de las grandes urbes. Ocurre que el sufragio acaba siendo en realidad desigual y no universal, tirando a la basura millones de votos en cada elección, no respetando ni representando el voto en blanco y viciando y condicionando, a causa del efecto del “voto útil”, la elección directa de lo que los electores desean. Leer más